El público del Marcelo Grande premia a los actores con una larga ovación final
Interpretar a un grande como el dramaturgo Lope de Vega no es precisamente algo baladí y eran conscientes de ello los jóvenes actores y actrices del grupo de teatro Citra que dirige Alberto Palacios. Lo dieron todo sobre el escenario, combinando entrega, talento y muchas dosis de ilusión para firmar una magnífica puesta en escena de La moza del cántaro. Se ganaron a pulso esa larga ovación final del público que llenó la platea, dando brillo a esta Muestra Local de Teatro “José María Arcos” que, de momento, camina por muy buena senda.

Una obra entre el drama, la comedia y la libertad femenina
En la trama, Doña María se ve obligada a vengar una ofensa familiar y, en su huida, se convierte en moza de cántaro —una criada—, desencadenando una serie de enredos, celos y equívocos que desafían el rígido orden social de la época. La obra presenta un ensayo sobre la libertad femenina en un mundo de hombres y, en realidad, esa dialéctica hombre-mujer está presente en toda la función.
También se mezcla drama y comedia, aunque el humor es el que sale ganando y, sobre todo, ese rico lenguaje en verso del Fénix de los Ingenios que tanto cautiva. “Aprended, flores, de mí / lo que va de ayer a hoy, / que ayer maravilla fui / y hoy sombra mía ni soy”.

Un reparto sólido y una cuidada puesta en escena
Carmen Burillo, que encarna el personaje de Luisa, está soberbia; también Cristina Carrasco, en el papel de Doña María; Sergio Piedra como Don Diego; Julián Descalzo, que interpreta a Fulgencio y Bernal; y muestran empaque sobre las tablas Fernando Redondo, en el papel de Don Juan, y Alberto Redondo como Conde.
También hay que nombrar al resto del elenco, que muestra desparpajo en los diálogos y en esos movimientos repentinos que a veces realizan sobre el escenario o sus paseos por los pasillos del patio de butacas: Álvaro Ropero (Martín), Alba Crespo (Doña Ana), Julia Olmedo (Juana), Alberto Montañés (Indiano), Paco Crespo (Lorenzo y mozo), María Perales (Fabia), María Montañés (Mesonera), Alejandra Bonillo (Flora), Ana Molina (Leonor) y Carlos González (Pedro). Sin duda alguna, el teatro de Tomelloso cuenta con una prometedora cantera. Todos mostraron seguridad en sus papeles, con tonos de voz altos que el público siempre agradece.

Al éxito de la obra contribuyeron también María Perales, creando una preciosa atmósfera musical con la guitarra; Paco Crespo, al piano; Félix Godoy, asesor artístico; Isabel Cañas, alma mater de un espectacular vestuario; Pedro Membrillo, en la realización de escenografía; María Montañés, regidora y diseñadora de cartelería; Noelia Salinas, en el control de iluminación; y Julia Olmedo, ayudante de dirección.
El diseño de escenografía y la iluminación fue de Alberto Palacios, que además tuvo una brillante aparición al inicio de la obra.
Fuente de la noticia: lanzadigital.com